martes, 13 de agosto de 2013

El poder en el aula

El poder es el tercer elemento configurador de la ecología del aula. Ya sugeríamos, siguiendo a Foucault, que toda relación social es una relación de poder y en aula no es diferente en ello. Ahora bien, tiene sus particularidades que vamos a analizar en este apartado.

El profesor ostenta en el aula el poder legítimo. Por el hecho de ejercer como docente, uno tiene potestad, socialmente reconocida, de prescribir, evaluar y sancionar el aprendizaje y comportamiento de los estudiantes. Evidentemente, todo ello dentro del marco establecido por ley, pero la ambigüedad de éste en ciertos aspectos y la propia intimidad del aula permite mucho marco de decisión al respecto. Un profesor tiene poder para determinar lo que es correcto y adecuado para los alumnos y lo que no, para establecer los límites de lo verdadero e importante y de lo falso e intrascendente, para controlar el lenguaje, la indumentaria y el comportamiento de los estudiantes... y todo ello sin necesidad de recurrir a argumentos que sostengan tales criterios. Esta posición jerárquicamente superior que puede llevar al profesor a legitimar ciertas creencias, valores y prácticas en virtud de su posición de autoridad es lo que hace que la enseñanza sea un fenómeno político, que lleva implícita una responsabilidad moral por parte del docente de aceptar un compromiso con el bienestar de sus alumnos en el ejercicio de ese poder.

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