El
sistema de premios y castigos es el cáncer en la educación. Los premios y los
castigos logran que el hijo obedezca, de allí la ilusión de que funcionan para
educar pero en realidad se está condicionando su conducta de manera similar a
la de una mascota. la cooperación, la formación y el crecimiento de un ser
humano no se consigue con métodos para no humanos.
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